Jeep está llamando a revisión a más de 1,3 millones de SUV y camionetas de la marca en todo el mundo debido a riesgos de incendio, e insta a los propietarios a estacionar sus vehículos al aire libre y lejos de estructuras u otros vehículos hasta que se realice la reparación.
En un informe presentado el martes ante la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA, por sus siglas en inglés), Jeep indicó que la medida afecta a los modelos Wrangler y Gladiator fabricados entre 2021 y 2025, debido a un problema de conexión eléctrica en el cableado de la bomba de dirección asistida electrohidráulica.
El fabricante señaló que el problema podría, en circunstancias poco frecuentes, provocar el sobrecalentamiento de materiales combustibles, lo que potencialmente derivaría en un incendio del vehículo.
Una conexión eléctrica floja puede provocar la fusión de la conexión, lo que finalmente podría causar un incendio en el vehículo, añadió Stellantis, grupo cuyas marcas también incluyen Fiat, Chrysler y Peugeot.

Al menos 72 incendios posiblemente relacionados con el problema
Stellantis informó que tenía conocimiento de registros de atención al cliente e informes de campo sobre al menos 72 incendios que podrían estar relacionados con este problema, así como de una lesión.
La llamada a revisión abarca cerca de 1,08 millones de vehículos en Estados Unidos, 106.000 en Canadá, 23.000 en México y alrededor de 125.000 en otros mercados internacionales, según Stellantis.
La NHTSA inició una investigación en septiembre de 2024 sobre cerca de 800.000 vehículos Jeep Wrangler y Gladiator de los modelos 2021-2023 debido a preocupaciones sobre incendios en el motor; la agencia señaló que el cableado de la bomba de dirección asistida hidráulica podría sobrecalentarse y provocar un incendio, incluso cuando el vehículo está estacionado y con el contacto apagado.
Aumento de incidentes
En su informe, Stellantis indicó que durante 2023 y principios de 2024 investigó incendios en algunos vehículos Wrangler y Gladiator, pero cerró la investigación debido a la baja incidencia de estos sucesos.
En agosto de 2024, reabrió la investigación tras registrarse un aumento en los incidentes originados por la conexión eléctrica defectuosa. La empresa informó que había trabajado exhaustivamente durante más de un año para determinar la causa raíz mediante la recompra de vehículos, la devolución y el análisis de piezas, tomografías computarizadas y radiografías, análisis de materiales, investigaciones sobre el diseño del vehículo y otras pruebas, antes de determinar a finales de mayo que el problema suponía un riesgo de seguridad inaceptable.
Stellantis anunció el martes que la campaña de revisión implicará inspeccionar y, posiblemente, reparar o sustituir el mazo de cables o la bomba de dirección asistida electrohidráulica. Asimismo, indicó que está trabajando para acelerar la disponibilidad de la solución y prevé que la reparación esté lista a más tardar en julio.


