Hay castillos que cayeron una y otra vez a lo largo de la historia, cambiando de dueño con cada nueva guerra. Y hay otros que, gracias a su ubicación, su diseño o simplemente a la determinación de quienes los defendían, jamás fueron tomados por la fuerza en toda su existencia. Visitarlos hoy significa caminar entre muros que ganaron todas sus batallas.

Estos cinco destinos permiten recorrer fortalezas que nunca perdieron, algo que se siente de forma distinta al pisarlas en persona.

1. Castillo de Hochosterwitz, Austria

Alzado sobre una colina de 150 metros en el sur de Austria, documentado desde el año 860, este castillo jamás fue conquistado en toda su historia registrada.

Su propietario del siglo XVI, temiendo invasiones turcas, construyó catorce puertas defensivas consecutivas, cada una con su propio sistema de protección, que hoy los visitantes recorren a pie o en un pequeño funicular antes de llegar a la cima.

2. Fortaleza de Bohus, Suecia

En el suroeste sueco, esta fortaleza resistió catorce asedios distintos sin caer jamás, gracias a un diseño de múltiples torres conectadas por muros de piedra entrelazados que permitía seguir defendiéndose incluso si una torre era tomada momentáneamente.

Sus ruinas, abiertas al público todo el año, ofrecen recorridos guiados que explican en detalle cada uno de esos catorce intentos fallidos de conquista.

3. Castillo de Peracense, España

Levantado en el siglo XIII sobre roca rojiza en la provincia de Teruel, para vigilar la frontera entre los antiguos reinos de Aragón y Castilla, su color se camufla directamente con el paisaje circundante.

Sus tres recintos amurallados sucesivos lo convirtieron en un objetivo casi imposible de atacar, y hoy se puede visitar libremente, con vistas panorámicas que explican por sí solas su ventaja defensiva.

4. Fuerte de Kumbhalgarh, India

Con una muralla perimetral de más de treinta y seis kilómetros, la segunda más extensa del mundo después de la Gran Muralla China, este fuerte de Rajastán nunca cayó ante un ataque directo en toda su historia.

Solo fue tomado una vez, y no por la fuerza sino por un asedio prolongado que cortó el suministro de agua, una distinción que sus guías locales se encargan de aclarar con orgullo durante cada visita.

5. Castillo de Predjama, Eslovenia

Construido literalmente dentro de la boca de una cueva, empotrado en un acantilado de 123 metros, este castillo esloveno debe su fama a la leyenda del caballero Erasmo, quien resistió durante meses gracias a un túnel secreto que le permitía abastecerse desde el interior de la montaña.

Según la tradición, jamás fue tomado por asalto directo, y su ubicación sigue generando la misma sensación de inexpugnabilidad para quien lo visita hoy.